En la limpieza el cliente no compra un producto, sino un servicio recurrente. El presupuesto debe dejar claro qué recibe cada vez y cuánto cuesta.
Qué necesitas saber antes
- Superficie y tipo de espacio. Oficina, tienda, consulta, escalera o vivienda.
- Frecuencia. Diaria, semanal o puntual.
- Horario. Antes, durante o después del horario de apertura.
- Particularidades. Sanitarios, cristales, suelos o limpieza especial.
Estructura del presupuesto
- Descripción del servicio, por estancia o por tarea.
- Frecuencia y horarios.
- Precio, por mes, por visita o por m².
- Qué está incluido. Por ejemplo productos, equipos y gestión de residuos.
- Qué no está incluido. Por ejemplo limpieza de cristales exteriores, limpieza a fondo o visitas adicionales.
- Duración y preaviso.
Calcular con horas y superficie
Un enfoque habitual es tomar el tiempo por m² o por tarea como norma y calcular de ahí horas y precio. Con una norma fija calculas rápido un presupuesto nuevo y eres coherente.
Haz una visita
Recorre el espacio con el cliente y anota lo que llame la atención. Las fotos ayudan a respaldar los acuerdos y a fijar el precio correcto.
Seguimiento
Tras enviarlo, pregunta si todo está claro y propone un periodo de prueba si hace falta.
Con Dealnote registras la visita como una conversación y la conviertes en un presupuesto, en el idioma de tu cliente. Pruébalo gratis.