Un buen vendedor quiere estar con el cliente, no detrás del ordenador. Aun así, buena parte de la jornada acaba pasando notas a limpio, buscando precios y volviendo a teclear presupuestos.
Nuestra idea
Grabar la conversación, dejar que una IA ordene el texto desordenado y que el código calcule los importes. El vendedor revisa y envía.
Lo que queremos
Que un presupuesto esté en manos del cliente en una hora, cuidado por fuera y correcto por dentro, en el idioma del cliente.